Antonio Maíllo: “La disputa es entre la Andalucía que te cuentan y la que tú ves”
Antonio Maíllo (Lucena, 1966) es un hombre de la izquierda rocosa, añeja. Coordinador general de Izquierda Unida, ha logrado poner de acuerdo en Por Andalucía a siete formaciones políticas con las que concurre en estas elecciones. El resultado que obtenga puede ser importante para el futuro eternamente incierto de la izquierda a la izquierda del PSOE.
¿Qué ha ocurrido en Andalucía? Desde el 2018, la izquierdano ha hecho más que retroceder en los espacios de poder institucional.
Son coordenadas que no solo son exclusivas de aquí, sino de un marco general de época. Precisamente, Vox entró por Andalucía. [en el 2018 logró por primera vez representación en un parlamento autonómico y su voto fue decisivo para la primera investidura de Juanma Moreno] y es Andalucía donde, estoy convencido, se va a dar un portazo a Vox.
No hablaba solo de Vox. El PP se ha hecho con el control de la mayoría de las instituciones de Andalucía.
Nosotros tenemos un reto: que este sea el principio del final del Partido Popular. La mayoría absoluta la ha perdido ya, y en estos últimos días de la campaña tenemos que acelerar una activación de sectores progresistas de izquierda para que nos voten. El reto, y mi éxito o no, es precisamente movilizar a sectores de la izquierda que sientan que Por Andalucía es fiable
Pero no me responde. ¿Por qué el voto progresista ha menguado en Andalucía?
Creo que evidentemente ha habido cosas que podríamos haber hecho mejor. Pero no hay que azotarse mucho porque estamos hablando de un contexto que trasciende a Andalucía. La sacudida reaccionaria de Vox ha enlazado con el trumpismo, con Milei, con un movimiento reaccionario europeo transversal. Y como toda ola, también se repliega. ¿Qué es lo que yo pienso? Que estamos en un momento de disputa. La ola reaccionaria no es irreversible y Andalucía puede pararla.
El presidente Moreno ha logrado abanderar una idea: la de una Andalucía que va bien, una Andalucía próspera.
Esta campaña está sirviendo para desenmascarar a Moreno Bonilla. Los dos debates [en televisión] han acelerado ese desenmascaramiento, y eso es lo que está estimulando a una reactivación. La izquierda está indignada ante la falta de explicaciones por el escándalo del cribado de cáncer. Si se da cuenta, la disputa en la que nos encontramos es entre la Andalucía que te cuentan y la Andalucía que tú ves. Ellos dicen que nunca se ha invertido más en sanidad, pero a la gente le cae encima el techo en un centro de salud en Torremolinos.
En el debate del lunes, Moreno habló mucho de Catalunya. ¿De verdad todavía le renta a alguien el discurso del agravio?
Tiene razón, es un discurso antiguo. Nosotros, que somos federalistas, defendemos la alianza con las clases progresistas y trabajadoras de Catalunya, y creo que, frente a los confederales e independentistas, con los que no compartimos proyecto, la alianza de las clases trabajadoras de Andalucía y Catalunya siempre aporta mucho a las Españas.
Las infraestructuras, la mayoría de las cuales no dependen de la comunidad en Andalucía, son un desastre. Lo de Rodalies es una broma al lado del servicio ferroviario en Andalucía.
El grupo de Por Andalucía en el Parlamento planteó la petición del traspaso de competencias ferroviarias a la comunidad. Se aprobó. Pero todavía estamos esperando que Moreno Bonilla las pida. El proceso de debilitamiento del autogobierno ha llegado a unos niveles absolutos. Se ha utilizado como un activo emocional, pero no ha tenido ningún tipo de interés en crear relaciones sólidas, leales y eficientes para construir autogobierno porque a él no le interesa. Él ha venido a dar negocio a los fondos de inversión. A ellos sí que les ha llegado el milagro. Para los demás, migajas, venta de una estafa fiscal que te dice: te quito 50 euros del IRPF, pero vas a tener que pagar el seguro privado para curarte.
Pregunta difícil: si tuviera que elegir entre un gobierno de Moreno y otro gobierno de Moreno con Vox, ¿qué elegiría?
Yo soy un elector de izquierda y no asumo ninguno de los escenarios. Si no, ¿para qué estoy en política? Mire, Moreno Bonilla fue el primero que pactó con Vox. Esa es la realidad aunque ejerza de moderado sonriente... Vox no le va a pedir al Partido Popular la Consejería de Sanidad porque ya está haciendo lo que quiere. De hecho, muchos de los acuerdos de la investidura del 2018 sobre memoria histórica o sobre la violencia de género que impuso Vox se siguen aplicando sin ellos en el Gobierno.
Por Andalucía forma parte del proyecto de reconstrucción de la izquierda alternativa. ¿En qué puede influir el resultado de las elecciones del domingo?
Creo que es bastante determinante por dos razones: porque el calendario nos ha puesto aquí, en la primera gran alianza desde el 2023. [Podemos se ha integrado a la candidatura de Por Andalucía]. Somos la candidatura de la unidad, y lo que pasa en Andalucía siempre tiene repercusión en el resto de España. Y, si hay un buen resultado, hay una aceleración de procesos confluyentes y, sobre todo, lo más importante, que se consolida una izquierda transformadora con un proyecto federal, no troceada en diferentes partes.
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